sábado, 20 de agosto de 2011

‘Se los llevó el tren’ con la privatización...






Por Leticia Espinoza

(Publicado en Zócalo 04/01/2011 )

Al calor del ponche y en estos días de frío regresan las nostalgias, como ésta que lleva ya casi 15 años anidada en su corazón desde la llamada privatización del ferrocarril que marcó su vida porque, lejos de ser beneficiado, sufre hasta estos días con una mal pagada pensión y los estragos que dejó una empresa que nunca más volvió a tener sentido humano.
Jesús Alberto Balderas Leos, secretario de la Coalición de Socios Ferrocarrileros Jubilados Integrantes del Fideicomiso 5012-6, narra, a través de su propia historia, la privatización de Ferrocarriles Nacionales de México hace 15 años, porque fue una de las miles de víctimas del capitalismo cuando era ayudante de maquinista.
Veintiséis años, seis meses y 23 días trabajando en Ferrocarriles Mexicanos le dieron la oportunidad de conocer la cultura ferroviaria, pues empezó a laborar a los 17 años, manejando la máquina que hoy viene en los billetes de 100 pesos.
La oportunidad de don Jesús surgió por derechos que adquirían los trabajadores del ferrocarril a que sus hijos heredaran sus lugares en la compañía. “Mis dos abuelos, tanto materno como paterno, eran ferrocarrileros; el abuelo por mi padre fue maestro mecánico en el pueblo de Vanegas, San Luis Potosí; mi abuelo por parte de mi mamá era jefe de patio y ellos también empezaron a trabajar desde antes de los 16 años”, cuenta don Jesús Alberto Balderas Leos.
Éstos eran parte de los derechos logrados a través de la huelga de ferrocarrileros iniciada por Demetrio Vallejo, a quienes sus homólogos reconocen como el único líder ferrocarrilero que realmente logró beneficios para los trabajadores, que se perdieron con la privatización de Ferrocarriles Nacionales de México.
Cambio que representó una sorpresa muy desagradable para miles de ferrocarrileros, porque se anularon los derechos y, principalmente, la fuente de trabajo, sumado a esto se perdió la comunicación entre los pueblos existentes entre ciudades y ciudades, “privatizar ferrocarrileros no benefició a México porque los dividió más”, recuerda don Jesús Alberto.
SACRIFICIO HUMANO
De acuerdo con el hoy secretario del Fideicomiso de Trabajadores Jubilados del Ferrocarril, hace 15 años el Gobierno, empresa y los supuestos líderes sindicales llegaron a un acuerdo para no perjudicar la fuerza productiva; sin embargo, si para 1990 eran casi 75 mil trabajadores, en 1997, cuando se dieron las últimas liquidaciones, terminó en los 50 mil.
“Les concesionaron a las empresas extranjeras por 50 años; la primera se llamaba Transportación Ferrocarrilera Mexicana y se traspasó a Kansas City Southern; la otra es Ferromex. La realidad se palpó también aquí en Saltillo, donde eran mil 200 trabajadores en 1997 y ahorita, por ejemplo, son casi 50 personas en las nuevas empresas”, explica el ferrocarrilero.
Recuerda que se dijo que la tecnología era necesaria, porque México tenía que adaptarse a un nuevo sistema y llevaba 50 años de retraso comparado con las empresas de Estados Unidos.
“En los 70, por ejemplo, allá en Estados Unidos y en Europa un tren lo manejaban 2 personas; aquí hasta el año 2000 se manejó con dos personas. Estos cambios que vinieron con la privatización, por querer estar a la par con los países del primer mundo, sacrificaron lo humano y no lo material”, platica don Jesús.
Señala que había cinco ramas diferentes dedicadas al ferrocarril: la de transportes, oficinas, talleres, la de vía, coches y carros. La de vía se encargaba de construir la vía, los de talleres de dar mantenimiento a los trenes para salir, la de transportes del personal que iba conducir los trenes, es decir, conductores y garroteros, pero al final todas desaparecieron, pues se capacitó a personal diferente y se utilizaron nuevas tecnologías.
“Nosotros no pertenecemos a ningún sindicato, porque la Ley Federal de Trabajo, en el Artículo 356, dice que sólo los trabajadores en activo formarán un sindicato y nosotros nos quedamos sin trabajo, y quedamos independientes conformando un fideicomiso.
“En lo que me corresponde, sí tengo un pensión si se le puede llamar así, porque son 3 mil 725 pesos mensuales los que recibo a la fecha, pero en 1997 fueron mil 537 pesos, dándome a conocer que salía con el beneficio de la pensión”, dice mientras su rostro refleja tristeza e ironía.
Y es que para él, convertido en padre de familia de tres hijos, su pensión no le alcanzaba ni para los servicios. El sindicato y el Gobierno prácticamente anularon lo que decían los contratos colectivos, porque se establecía que el trabajador podría alcanzar una jubilación con la cifra del sueldo devengado.
“En un viaje a San Luis, que era de los más largos, ganaba mil 500 de ida y vuelta y eran tres los que hacía en la semana y otros aquí mismo. Ganaba de 8 mil a 9 mil por quincena, que eran bastante, comparados con los mil 500 de pensión que me dieron al principio”, comenta don Jesús.
Para Balderas Leos y su familia, fueron tiempos muy sufridos porque sus hijos cursaban la universidad y ni siquiera tenían para irse en el camión, así que optaban por acudir a pie. Para el más grande, que se graduaría de médico, no hubo cena, ni para la muchacha que cumplía 15 años.
“No se completaba ni antes ni hoy con lo que nos dejaron, fue muy triste y lamentable, porque incluso hay un caso de una persona que murió porque no quiso aceptar la jubilación; su vida la había entregado al ferrocarril, él había trabajado desde los 16 a los 66 años”, ejemplifica.
Don Jesús salió jubilado el 23 de junio de 1997, luego de dos años de que se habían iniciado las negociaciones para la privatización de Ferrocarriles Nacionales de México, según el conteo que él tiene fueron 56 mil 732 personas las que salieron de la empresa y conformaron el fideicomiso 5012-6.
Los dos accidentes que sufrió en el ferrocarril, uno en un choque de trenes y una volcadura, quedaron en el pasado, y aquella alegría que sentía la tripulación de aquellas máquinas de acero cuando llegaba el pagador también se perdió.
MÉXICO SE DIVIDIÓ
“A las empresas se les dio la concesión durante los primeros 50 años con la opción de comprarlos y si querían así seguir manejándolos. Ellos no aceptaron trenes de pasajeros porque no les interesa; dijeron que no era costeable una situación social”, relata.
Para cuando Balderas Leos salió de Ferrocarriles Nacionales de México, los viajes para transportar pasajeros se habían retirado desde 1992, y sólo esporádicamente llegó a manejarlos porque se ocupó más de trabajar en los de carga de producción agrícola y después automotriz.
“De ser Ferrocarriles Nacionales de México la empresa de toda la nación pasó a ser Kansas City la de unos cuantos. Para mí, no hay progreso ni para el país ni para Saltillo, es una cosa mucho muy triste, porque hoy los trabajadores de seguridad no nos dejan acercarnos a las vías sino hasta los 40 o a 50 metros de lejos”, relata don Jesús.
Ataviado con su atuendo de maquinista, ese que suele mostrar en las exposiciones que muestra para recordar a las nuevas generaciones sobre lo que fue la cultura ferroviaria, afirma que el oficio de ferrocarrilero se deshumanizó.
Porque incluso quienes vivían en pueblos lejanos, cercanos a las vías, tuvieron que emigrar a las periferias de la ciudad, marginados y recordando con nostalgia los tiempos mejores de cuando abordaban o simplemente escuchaban y veían pasar el tren.

miércoles, 17 de agosto de 2011

El Santo Cristo ayer y hoy.




El Santo Cristo ayer y hoy.


Los relatos de Neira...

Por: Leticia Espinoza
Foto: Gerardo Avila
Zócalo /Saltillo

Atrapados entre la fe y lo pagano saltillenses y viajeros reviven la fiesta en honor al Santo Cristo de la capilla, sin embargo, las páginas frágiles y amarillas de la historia cuentan que esta venerada imagen vestía de fiesta cada hogar del pueblo “saltillero”.
“Hay un libro que es muy difícil de encontrar es una publicación que se hizo en Monterrey por un señor Manuel Neira Barragán que era coahuilense pero que se fue a radicar a Nuevo León y allá tenía una imprenta y entonces hay un librito sobre el Santo Cristo de la Capilla, la misma leyenda y la misma razón histórica que cuenta Vito Alesio Robles sobre el origen del Santo Cristo” documenta la historiadora Esperanza Dávila.
En el libro que se terminó de imprimir el 6 de agosto de 1948, Manuel Neira Barragán habla de los saltillenses y de los distintos barrios, describe como celebraban la fiesta al Santo Cristo en su propio barrio, el de Guanajuato ubicado al Sur oriente de Saltillo.
En el ejemplar que se encuentra en la biblioteca del Centro Cultural Vito Alessio Robles, Manuel Neira Barragán escribe que para la celebración de la fiesta, al principiar el novenario, se hace con toda solemnidad el traslado de la sagrada imagen de su capilla al altar mayor de catedral a fin de dar cabida a mayor cantidad de fieles, celebración que implica hasta hoy el descenso de la imagen que para los devotos evoca el misterio de la encarnación, el Cristo que bajó de los altares del cielo para vivir entre los hombres.
Las letras de Neira Barragán recrean las vísperas a la fiesta del Santo Cristo o sea el cinco de agosto, “se cantan maitenes y para esa fecha ya se adornó todo el altar y la majestuosa nave de catedral con miles de rosas, flores de lis, nardos y jazmines que de todos los jardines y de toda al región envían los devotos oportunamente” dice.
“En el frente de catedral que es una joya de arte churrigueresco, se adorna con guirnaldas de típicas flores de pulpa y de maguey, banderas, cadenas multicolores de papel y miles de focos incandescentes que vinieron a sustituir a las “cazuelejas” que eran al única y extraordinaria iluminación de que se deponía para las grandes festividades allá por los años del señor del ochenta” explica el autor.
Neira hace imaginar cómo eran las cazuelejas que seguramente llegó a conocer, pequeños recipientes de barro a los que se les ponía cebo y una mecha que duraba encendida cuatro o cinco horas, las cuales eran colocadas en cornisas, capiteles y torres de Catedral así como en las casas vecinas y en las de los barrios.
“Para el día 6 por la noche después del rosario y sermón, se hace la despedida de la fiesta, entregándose el pueblo con regocijo a disfrutar de los festejos profanos en el atrio del templo. Se elevan vistosos globos de papel, cohetes y cámaras que se desgajan en fantásticas luces de colores y como final se queman castillos maravillosos juegos pirotécnicos…Se instalan típicas vendimias de ricas frutas sin faltar las cenas de tamales, enchiladas…” dice el texto, mismo que hasta hoy recrea la fiesta popular que atrae la presencia de miles de devotos que disfrutan de los colores, los olores y los sonidos que se confunden entre las danzas de matachines, murmullos de oraciones y canticos sacros que inundan el interior del templo, recorren el atrio y se extienden hacia de la Plaza de armas.

Lo que se ha ido...


Sin embargo llama a la atención en el texto de Neira Barragán la nostalgia de lo que se ha ido, pues aunque miles de devotos saltillense siguen acudiendo hasta nuestros días a participar del solemne descenso, y el novenario que inicia cuando la ciudad empieza despertar ya no hay quien lo celebre en sus hogares, ni tampoco en lugares como el Casino de saltillo donde sus socios ofrecían cenas ese mismo día.
“Del barrio de Guanajuato recordamos a Doña Carlota, una viejecita limpia de cuerpo y alma lavandera de oficio, que lo mismo sufriendo los crudos días invernales que los abrasadores rayos del sol canicular día a día caminaba hasta la acequia del molino de Belén para lavar ropa ajena juntando centavo tras centavo diariamente para celebrar en su casa el novenario del Santo Cristo de la capilla uniéndola con la del señor del Rescate imagen de su particular devoción” relata el autor.
Dice Neira Barragán que aquella mujer invitaba a todas sus amistades del barrio y hacía derroche de hospitalidad el día de las fiestas, sirviéndose después del rosario, abundante repostería, y vino de membrillo, en torno a un altar que había levantado con esmero.
Es impresionante imaginar el Saltillo de los textos de Neira Barragán, las noches del novenario del Señor de la capilla en las que relata que se encendían grandes fogatas a falta de energía electica en las calles por donde la gente circulaba para disfrutar de la fiesta al Santo Cristo:
“Esas noches del novenario del señor cuanto nos divertimos en las “luminarias” como se llamaban las fogatas que en el barrio se encendían en las bocacalles. Costumbre muy de los pueblos de España y que servían de regocijo a la chiquillería ya que para nosotros era una iluminación inusitada, fantástica pues en ese tiempo todavía no conocíamos la luz eléctrica, solo había en las esquinas un modesto farol con una débil lámpara de petróleo en las grandes fiestas la iluminación “férrica” con cazuelejas” escribe en el delicado libro.


El origen de la imagen


Al contemplar la sagrada imagen que lleva sobre su espalda más de 4 siglos observando cómo pasa la vida del pueblo saltillense, no se pude dejar de cuestionar su origen: dice la historiadora Esperanza Dávila que fue el bachiller Pedro Fuentes al que se considera el primer cronista de la ciudad el que hace una relación del Santo Cristo, y la novena que hasta hoy se le dedica.
“El bachiller Pedro fuentes es quizá la primera fuente de la leyenda que se cuenta y habla también de la veneración de los saltillenses y menciona algunos de los milagros, y el novenario del santo Cristo que una de las actividades más importantes, porque la fe es algo que no se termina” señala la especialista.
Explica que más adelante Vito Alessio Robles escribe en su libro “Saltillo en la Historia y la leyenda” que la tradición cuenta que el 6 de agosto llegó una mula cargada con una gran caja a la Plaza de Armas y al abrirla encontraron una escultura de Cristo crucificado, el Santo Cristo de la capilla, Alessio Robles menciona la otra cara de la historia en la que dice fue Santos Rojo quien la trajo de Jalapa hacia el año de 1608.
La novena más antigua que se conoce data 1794 en la que se escribe el nombre del cura de la parroquia Don Lucas de las Casas de la Mota y Flores, documento que ya detalla la milagrosidad de la imagen que en distintas ocasiones había sudado y curado enfermos.
“Esta sagrada imagen de particular hermosura y peregrino color… que solo con verle el rostro atentamente atrae los corazones, es de materia muy ligera aunque no conocida la que se ha conservado en virtud de su dueño, casi dos siglos intacta y sin corrupción alguna aun habido estado hasta el años 1772 sin vidriera solo con una cortina o velo” dice la pagina 7 de esta novena.
“Mucho favorece a Dios a las almas por memoria de su pasión con ser tanta nuestra tibieza en las mayores aflicciones, que hemos implorado el auxilio del SANTO CRISTO DE LA CAPILLA, ha condescendido a nuestros ruegos ya dando salud a enfermos, ya llevando a colmo los frutos y semillas, que se lloraban perdidos de yelos, y de las plagas, ya retirando las langostas, ya abriendo con su llave maestra los Cielos para las aguas; ya consolando los espíritus y comunicándoles la quietud deseaban” (sic) se lee en otra de las páginas de esta novena.
En dicha novena describen el crecimiento de la devoción al Santo Cristo a ciudades como México y Querétaro, desde la cuales la gente enviaba encomendar misas, mientras que otras personas que acudían a las novenas de tan distantes lugares llegaban con grandes porciones de cera. Según este documento el obispo concedía 40 días de indulgencia por cada uno de los días de la novena a quien la rezara y otros 40 días a quien rezara un credo ante cada una de las imágenes de la novena y demás imágenes del señor de la capilla.



El milagroso



Vito Alessio Robles escribe que en 1708 la imagen sudó copiosamente hacia 1722 el sudor se repitió, en 1732 un religioso paralitico de San Esteban invocó la imagen y pudo caminar, estos antiguos prodigios y los que le confieren hasta nuestros días hacen especial al Santo Cristo de la capilla.
“Los seres humanos son los que eligen las imágenes y esas son las que hacen los milagros, los podemos tener en replica pero sabes que la original es al que vas a ver a la capilla, lo mismo sucede con la virgen de Guadalupe, hay miles pero la milagrosa es la de allá por eso va al gente y camina kilómetros para llegar a ella” expresa la investigadora del INAH Gabriela Román.
Ella misma señala como es que en Saltillo han podido vivir sin problemas las dos historias del Santo Cristo, la sobrenatural y su llegada a partir de la acción humana de Santos Rojo, historias que para nada intervienen en la devoción de la gente que ha quedado intacta a más de 403 años de su aparición en Saltillo.








En el libro que se terminó de imprimir el 6 de agosto de 1948, Manuel Neira Barragán habla de los saltillenses y de los distintos barrios, describe como celebraban la fiesta al Santo Cristo.
Los documentos señalan que fue Santos Rojo quien la trajo la imagen de Santo Cristo de Jalapa hacia el año de 1608.
La novena más antigua que se conoce data 1794, en ella las autoridades eclesiásticas otorgaban 40 días de indulgencia por cada uno de los días de la novena a quien la rezara.
Vito Alessio Robles escribe que en 1708 la imagen sudó copiosamente hacia 1722 el sudor se repitió, en 1732 un religioso paralitico de San Esteban invocó la imagen y pudo caminar.

domingo, 26 de julio de 2009


Acrecentar el archivo fotográfico


Dona una foto de antaño al Archivo Municpal de Saltillo


Durante julio y agosto se pretende que la población haga conciencia de que la fotografía es un documento invaluable al igual que cualquier otro vestigio histórico, pues las imágenes hablan por sí mismas, de allí que se inicia una campaña de donación de fotografías al archivo que es la forma por excelencia de que la población ponga un granito de arena para trascender.

(Segunda parte)
GUARDIANES DE LA HISTORIA


El gusto por la historia se refleja en cada uno de los archivistas que con esmero resguardan en las antiguas instalaciones del Hospital de Ferrocarril el tesoro de Saltillo, llenos de curiosidad ayudan a quien con el mismo empeño quiere adentrarse al conocimiento de la historia, todos ellos conocen bien el cuidado de los documentos, utilizan guantes para protegerlos y mantienen su lugares de trabajo, y de acuerdo a lo que les corresponde se apoyan en diccionarios de palabras antiguas, en lupas o lectores de microfilm, además de la digitalización de imágenes y documentos que hoy en día es parte fundamental de todos los archivos para conservar los originales y hacer un uso más práctico de los mismos.


ACERVO HISTÓRICO: EL REY


En un mundo de cajas finamente ordenadas llamados fondos miles de documentos de pueden encontrar: desde libros de notarías porque antiguamente eran los alcaldes los primeros notarios, decretos de circulares, actas de cabildo que datan del año 1608, registros del Panteón de San Esteban, testamentos, además de registros de bautizos hasta 1900 de la Catedral.

“Aquí llega toda la correspondencia que llegaba al ayuntamiento, todo lo que se llegaba a recuperar, dese los primeros pobladores, actas o quejas desde que era Villa, todo se fue guardando, hemos hecho fichas catalograficas donde escribimos un resumen de cada documento, es un catálogo para que las personas puedan hacer búsquedas especializadas” menciona María del Rosario Villarreal coordinadora del Acervo histórico.


FONDO EDITORIAL: LA VOZ DEL ARCHIVO


Existe además una voz que sale de las entrañas del archivo, una publicación mensual de corte historiográfico: la “Gaceta de Saltillo” que habla sobre temas de la ciudad escritos por diferentes autores en un estilo ensayístico.La Gaceta de Saltillo se edita desde hace 15 años, sobrepasando los 250 números, desde 1190 a la fecha aunque hubo un periodo que se dejó de editar.

“Podemos dividir la historia de la Gaceta en dos épocas, en la primera se llevaban notas cronológicas desde la fundación de la ciudad, venía descrito por ejemplo en la primera edición un pleito de aguas aquí en Saltillo, aquí el investigador hacia una nota sobre cada documento hablando en tiempo presente, y así lo hicimos hasta llegar al año de 1920 con la muerte de Carranza, pero necesitábamos distancia y perspectiva así que en la segunda etapa de la gaceta empieza aparecer con ensayos firmados con autores coahuilenses donde el objetivo principal es decirles que el archivo municipal es donde descansa la historia de la ciudad y a donde todos podemos venir” manifiesta Jesús de León Montalvo Jefe del departamento editorial.


BIBLIOTECA: LIBROS HISTÓRICOS


Tras las salas de consulta donde los visitantes se ahondan en la lectura, se encuentra la biblioteca interna, que cuanta con 28 mil volúmenes de libros de todas las asignaturas, donde la especialidad principal que se abarca es la historia: “Tenemos un fondo de la Historia general del noreste de México, un fondo de libros antiguos del siglo XVII, tenemos la primera novena del Santo Cristo de la Capilla del año 1805, además de un fondo reservado con el primer informe de Venustiano Carranza, así como una constitución original de 1917, convirtiéndose entonces en una de las más completas bibliotecas que hay en la ciudad a donde vienen personas de todos los niveles” explica la bibliotecaria María del Rosario Lara.


FOTOTECA Y MAPOTECA: IMÁGENES Y BRÚJULAS


Y e n una época donde la imagen continúa siendo uno de los principales puntos de referencia de la sociedad, el archivo municipal resguarda celosamente cerca de 35 mil fotos clasificadas por temas, cuyo acervo ha sido compilado fundamentalmente por donaciones:“Dentro de las imágenes más antiguas que tenemos este libro de tarjetas de visitas, de mediados del siglo XIX, estas tarjetas las usaban como si fueran tarjetas de presentación como las que hoy usamos, se trataba de entregar una fotografía con una dedicatoria dependiendo de la fiesta a la que asistías y al final todas las ponían en una colección o álbum, esta por ejemplo lo donó la Profesora María Santos Coy” menciona Isabel Hernández encargada de este departamento.

Quien no deja su guantes de lado para evitar el maltrato de fotografías y mapas que también tienen a su cargo y que también ha digitalizado con ayuda de Magali Rodríguez su auxiliar.“Aquí se te va el tiempo muy rápido, nunca terminas de ver las fotografías, te impresionan los cambios de los edificios, y eso hemos tratado de mostrar a la gente eque viene el antes y el después a través de las fotografías“, dice Isabel.


HEMEROTECA: LETRAS DIARIAS.


El olor a tintas y papel combinado con el paso del tiempo s siente al entrar al mundo de periódicos y revistas que se conservan en la hemeroteca donde al igual que en la fototeca el 90 por ciento corresponde a donaciones:“Existen periódicos dese 1940, aquí recabamos información de los periódicos de la localidad, a diario nos piden temas de religión, política, accidentes, narcotráfico, y nosotros los identificamos a través de fichas de resumen” menciona Iván Motomochi Ramos, Auxiliar en la hemeroteca. Dentro de ese mundo de papel se encuentran periódicos que ya fueron historia desde las ediciones del desparecido periódico el Sol del Norte hasta los últimos números de Palabra, así como diversas revistas que aun circulan.

Impresos que representan una fuente de importante para el trabajo académico de investigadores y de la gente común que incluso busca notas que utiliza en proceso legales, y que sin duda sería imposible consultar de no ser por los cuidados que esto lleva como digitalizarlos y alejarlos de aquellos que estén contaminados.

"Más historia para la historia"


Salteando el tiempo

ARCHIVO MUNICIPAL DE SALTILLO


Leticia Espinoza
Zócalo Saltillo
(Primera parte, Julio 09)

Curiosear por la historia adquiere sentido en uno de los más valiosos lugares que tiene la ciudad, el Archivo Municipal de Saltillo, ubicado en el antiguo edifico del Hospital de Ferrocarriles Nacionales desde 1987, y que lejos de ser un espacio privativo de investigadores o historiadores abre sus anchas puertas para llenarse con la sorpresa de los niños al ver su pasado y con los recuerdos de mucha gente que vivió lo que ya no es.

La memoria histórica de Saltillo que data de 1577, se cuenta en una línea del tiempo donde quedaron suspendidos los 432 años que posee la ciudad, siglos de historia que se encuentran en imágenes y letras, que describen la participación de famosos personajes y las formas de vida de la gente común.

A través de sus salas, se puede vivir esa “Aventura llamada archivo” como le han nombrado a visitar el acervo histórico, la fototeca, mapoteca, la biblioteca y la hemeroteca.

Hoy sin duda la tecnología abre una brecha para conservar nuestro pasado pues gran parte de los documentos con los que se cuentan están digitalizados, lo que permite que ya no sean susceptibles al deterioro y puedan ser utilizados de forma práctica por todo aquel que se interese en el conocimiento.

Hoy los proyectos para acrecentar el patrimonio de los saltillenses se siguen fincando, desde la colecta de fotos, hasta la renovación de la página de internet del archivo que da una idea virtual de lo mucho que representa sentir y palpar cada espacio de este edifico.

En el archivo que da la bienvenida con una propuesta museográfica, cautiva con el recorrido de sus patios donde yace el Jardín Clío dedicado a historiadores y cronistas de la ciudad, y frente a él un vagón de ferrocarriles nacionales que en su interior transporta los viajes en tren que se realizaban en 1910, hasta los viajes contemporáneos en avioneta como la que se encuentra en la parte central de sus patios.

LA TAREA DE PROMOVER LA HITORIA

Estar al frente del Archivo municipal es una gran satisfacción para Patricia Gutiérrez Manzur, pues considera que es uno de los lugares más valiosos que tiene nuestra ciudad y nuestro estado, es un lugar que atesora el patrimonio histórico documental de los saltillenses que en su opinión es poco conocido y que desde que llegó se propuso difundirlo:
“He visto en primera persona nuestro pasado, yo como otras personas de la ciudad lo conocí y tuve contacto desde sus primeros años pero no me había involucrado con su esencia, hoy he podido hacerlo y me ha dado a cuenta que el patrimonio documental cultural de los saltillenses, y de todo el mundo es algo verdaderamente transcendente y fundamental para que podamos entender lo que somos y comprender muchas de nuestras formas de vida, nuestra manera de de sufrir, de amar, de sobrellevar nuestra vida cotidiana” explica.

LOS DESTINOS DEL ARCHIVO


Señala que hoy en día la archivística mundial tiene como principal objetivos la de difundir los acervos que cada uno de las instituciones custodia.
“El archivo municipal de Saltillo está bien organizado desde hace muchos años, personas de gran trayectoria en el mundo de la historia a pasando por aquí, Marta Rodríguez, Carlos Manuel Valdés Roberto Orozco Melo, todo un grupo de profesionales que han puesto los cimientos para que se constituya y funcione eficientemente, entonces al llegar yo, yo que soy una promotora cultural que mi experiencia radica en la promoción de la lectura, vimos que sé se podía hacer para que el archivo pudiera salir a la comunidad y la comunidad viniera al archivo” dice la directora del Archivo Municipal.
Es entonces cuando se implementa el programa a “una aventura llamada archivo” enfocada grupos escolares, creando además una propuesta museográfica sencilla de los primeros años del siglo XX aterrizándola a la ciudad con documentos y fotos que se resguardan en el archivo, se crean personajes como Tlaxqui un indito tlaxcalteca que sirve de anfitrión para contar la historia de Saltillo a los niños de forma sencilla y divertida. Además se recrea de forma teatral el viaje en tren en uno de los vagones donado por Ferrocarriles Mexicanos que data de 1910, sin contar el sinnúmero de actividades desde conciertos hasta cine, que convierten al Archivo municipal un lugar para todos.

SER CURIOSOS DE LA HITORIA: EL UNICO REQUISITO


“Hemos podido ver que el Archivo Municipal es de interés para todo el mundo, no es un lugar privativo de un circulo, tratamos de trasmitirle a la comunidad no es un lugar solo para investigadores o para estudiosos de la historia o para personas que están haciendo su tenis o libros sino que es de interés para todo el mundo, el único requisito es que te interese tu historia, que seas curioso de tu propia historia, de tu historia local que quieras saber sobre tu ciudad, que quieras saber sobre los saltillenses de otro tiempo y esto no tiene que ver con edades y profesiones por eso por eso te puedo decir que quienes vienen aquí son persona muy disímbolas desde niños, profesionistas, amas de casa y jóvenes que son los que vienen a nuestros talleres” explica Gutiérrez Manzur.

EL TESORO QUE RESGUARDA


El archivo municipal está conformado por distintos acervos,” el histórico” catalogado por la directora como el principal, el rey y emperador porque es donde se guardan los documentos más antiguos de la ciudad documentos que datan de finales siglo XVI.
“Tenemos un testimonio de fundación de San Esteban de la Nueva Tlaxcala fechado en 1591 y que participa y firma Urdiñola que es unos de los personajes que hemos oído de nombre y que cuando ves algo que fue escrito y dictado por él, en un momento que èl vivió y que es un momento fundamental para nosotros que fue la fundación del pueblo aledaño a Saltillo que era San Esteban, allí mismo vemos que le cede las tierras a los tlaxcaltecas se cita otros personajes de Alberto del Canto” resalta.
Documentos que pasan por cada una de las épocas de la Ciudad, como la esclavitud con la presencia de personas mulatas y negras, además de las castas, que se reseñan en los censos que hablan de la cantidad de personas que habitaban la ciudad y de donde procedían. Testimonios que datan de la independencia que no solo involucran a grandes personajes sino que se rompe con los esquemas ahondando en a la historia de la gente común:
“Las últimas tendencias del estudio de la historia se fundan con los ciudadanos de a pie, en la historia de lo cotidiano que en el archivo está preciosamente manifestado narrado en primera persona los episodios de historia de México sucedidos en la ciudad en una fototeca donde hay copias de daguerrotipos de la segunda mitad el siglo XIX que nos permiten ver cómo se vestían, como pensaban sus propia vida los saltillenses, vemos calles y edificas, lugares que ya no existen, mientras en la hemeroteca los periódicos y revistas hablan de un Coahuila y un Saltillo que ya no es pero que dio las bases de lo que ahora somos” puntualiza Patricia Gutiérrez Manzur.

Historia del edificio

En la década de los diez del siglo pasado, las autoridades del ferrocarril adquirieron los terrenos y construyeron durante 1917 y 1919 una estación ferroviaria que se llamaría “Saltillo-Oriente”.

Diseñado bajo la influencia de la escuela clásica de la arquitectura, esta obra se construyó con concreto, ladrillo y cantera. Sin embargo, a causa del asesinato de Venustiano Carranza en 1920, principal promotor de la obra, se suspendieron los trabajos de construcción.

En la década de los treinta, el edificio alojó al hospital regional ferrocarrilero. En los cincuenta, la construcción quedó nuevamente abandonada.

A principios de los sesenta la Presidencia Municipal arrendó este inmueble para alojar la escuela primaria “Rubén Moreira Cobos”, hasta los ochenta.

Durante 1962 y 1963, el pintor coahuilense Gustavo Ramírez Padilla pintó en el pasillo del edificio tres murales: la Independencia, la Batalla del 5 de mayo en Puebla y la Revolución.

En 1987, durante la administración municipal del ingeniero Carlos de la Peña Ramos, el Ayuntamiento compró el edificio para alojar al Archivo.

Fuente: Archivo municipal

lunes, 3 de noviembre de 2008

Los panteones de Saltillo

Arquitectura fúnebre en decadencia.
Turismo y conservación su salvación…


Leticia Espinoza
Zócalo Saltillo

Quién podría decir que los panteones de nuestra Ciudad pudieran convertirse en un verdadero centro turístico, donde además de llorar, la gente podría admirar la combinación de estilos arquitectónicos que demuestran el sistema constructivo de las tumbas y lápidas, las cuales al paso de los años continúan como joyas en peligro de perder su valor histórico.
El hecho de encontrar majestuosos monumentos funerarios, habla de la forma en que la sociedades tratan de honrar y eternizar a sus difuntos; sin embargo, en la época moderna tanto el buen gusto como el arte sacro se ha perdido, convirtiendo el trabajo artesanal de la cantera y el mármol de otros tiempos en figuras de concreto vaciadas de forma mecanizada.

El origen.


“Los panteones antes estaban junto a los templos, en Catedral, San Francisco, San Esteban, y no sabemos cómo eran las tumbas, porque se demolieron”, expone Arturo Villarreal Reyes, Subdirector de Patrimonio Cultural del Instituto Coahuilense de Cultura (ICOCULT).
Incluso algunas personas enterraron en el templos a sus difuntos, hay muy pocos que se conservan, como en la Hacienda Santa María en Ramos y la Iglesia de Santa María de las Parras, dice el también catedrático de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC).
Explica que cuando se prohíbe en los templos se sepulten los restos de las personas, los sitios se convierten en atrios o plazas como la que se encuentra frente San Francisco, provocando que a finales 1880 y 1890 se edifiquen los panteones de Santiago y San Esteban, y por tal razón no vamos encontrar en Saltillo, ni entierros virreinales, ni vestigios fúnebres del siglo XIX.
Considera que no existen muchos panteones de finales del siglo XIX en Coahuila, sin embargo el Panteón de San Antonio en Parras de la Fuente es una excepción, establecido en 1825, es uno de los más hermosos que el catedrático conoce.
“Lo que vamos a encontrar es de finales del XIX en adelante, y entonces en Saltillo encontramos las modas imperantes en la época”, refiere Villarreal Reyes.
De esta manera, los primeros panteones en Saltillo datan de la época Porfirista, en el de San Esteban por ejemplo, la tumba de los Purcell.
Relata que a principios del siglo XX, se traía mármol de carrara blanco, manufacturado por los Hermanos Biagi, una empresa de escultores italianos en San Luis Potosí, que además elaboraron las taquillas del teatro García Carrillo.
“En el Porfiriato se revivieron estilos como el neoclásico, dando a las construcciones una apariencia templos griegos. Aparece el estilo neogótico con arcos ojivales, y el ecléctico caracterizado por la variedad de elementos ornamentales”, en lo que coincide Marco Antonio Flores Verduzco, Director del Centro Histórico de Saltillo.
En dicha época se decoraron las tumbas con herrería de los estilos mencionados o con el Art Novó.
Refiere que la escultura se maneja con temas religiosos donde ángeles, cristos y vírgenes son las protagonistas, no obstante hay otros plenamente simbólicos como columnas truncas o cubiertas con tela, íconos masónicos para la muerte.
A partir de los años 30`s y 40`s se aprecia el Art de “Kuo”, con figuras elegantes, pero a partir de los años 50`s se comienza a perder el buen gusto según Villarreal Reyes.
“En los 70`s comienza una cuestión KITCH, que consiste en un ‘pastiche’, una ‘pegazón’ de muy mal gusto, equivalente a construcciones de concreto forradas con azulejo o mármol, parecido al que se emplea en la cocina, además la gente opta por pintar las esculturas” y en opinión de Villarreal quedan sencillamente horribles.
Sin embargo, su colega Flores Verduzco complementa que el hecho de usar esculturas es una moda del siglo XX, pues la mayoría de las construcciones de épocas anteriores eran constituidas por techo y paredes, pero con la aparición de las marmoleras se instalan figuras finamente talladas con éste material que en la actualidad son figuras de vaciado en serie.

Clases sociales marcan calidad de construcciones.


El panteón San Esteban, según el arquitecto Villarreal constituyó la parte pobre o indígena de Saltillo, que se reflejó en los materiales utilizados: “Podemos encontrar construcciones en ladrillo, y hay algo muy curioso ya que utilizan la arquitectura tradicional de las casas de Saltillo con empastados de colores”.
Por su parte, Marco Flores Verduzco establece que la mezcla de estilos en el panteón Santiago, obedece a la posición económica que tenían las personas, quienes eran la gente más adinerada y por lo tanto, los monumentos funerarios tenían mayor calidad a diferencia de los del Panteón San Esteban que era más popular.
“En el Santiago se encuentran materiales como la cantera y mármol en las esculturas, hechas en San Luis, y mucho tenía que ver las edificaciones con el contexto en que se desarrollaron, por ejemplo cuando la familia Purcell, tuvo la posibilidad de traer otros materiales a la Ciudad trajo también materiales para monumentos funerarios”, agrega Flores Verduzco.
Hoy el hecho de hacer los nichos funerarios de forma cuadrada o rectangular habla de la economía, de los costos de terrenos y de los monumentos escultóricos, que han bajado muchísimo la calidad, a tal grado que los últimos panteones edificados solo tienen una pequeña lápida y en la extremo pasto como los del tipo americano, elegidos por catálogo de una manera muy fría, apunta el catedrático.

Panteones: Patrimonio cultural.

Por la antigüedad y la calidad de las edificaciones en 1992 los panteones de Saltillo, tanto el San Esteban como el Santiago, fundado el primero en el año 1870 y el segundo en 1900, son declarados patrimonio de la Ciudad, señala Marco Flores, Director del Centro Histórico, quien expone que de esta manera se protege lo que ahí se alberga.
En ese sentido Arturo Villarreal Reyes advierte que la conservación es responsabilidad de las personas que tienen todavía derechos sobre las tumbas, quienes deben buscar asesoría para repararlas.
En segundo lugar, menciona que las autoridades del Centro Histórico, Turismo, Cultura y hasta la Iniciativa Privada pudieran estar interesados en que los panteones se conviertan en una atracción: “Se pueden dar tuors para observar los detalles de las edificaciones y la historia de los famosos personajes que ahí descansan”, y dice Villarreal que para ello se necesita una buena inversión.
Señala que en la Rotonda de los Hombres Ilustres las tumbas no están bien conservadas ni tampoco el área dedicada a los revolucionarios, en el panteón de Santiago.
El tipo de conservación que sugiere, implica asesoría técnica, además de educación para sensibilizar y documentar lo valioso que son estas construcciones arquitectónicas, de tal manera que puedan ser aprovechadas de manera turística y cultural.
Flores Verduzco expone que los monumentos funerarios es difícil que sufran deterioro, aunque el mayor deterioro es el vandalismo, por lo que se tomaron acciones específicas como en el panteón Santiago donde se levantaron bardas y mallas ciclónicas del lado poniente.
Con el decreto de protección a los panteones toda aquella persona que quiera hacer modificaciones a las tumbas tiene que pedir permiso al Patronato del Centro Histórico.
En este sentido, según Flores Verduzco hace falta un inventario de cuantas tumbas y en qué condiciones están pero lo más importante, concluye: es que tenemos un patrimonio funerario porque se erigido en cierta época con sistemas constructivos y esculturas de increíble valor.

Partos convertidos en duelo.

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